¿Cómo será nuestro futuro tecnológico?

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La Realidad Virtual no termina de despegar. Hay muchos campos donde ya debería haber traspasado fronteras y estar causando titulares diarios con sus espectaculares avances. Sin embargo, hay muchas áreas de nuestra tecnología actual donde sigue sin ser la que marque la pauta.

El problema no lo tiene la VR. La tecnología está más que madura. El problema lo tienen esas muchas empresas que saben que sus industrias se van a ver tremendamente afectadas. Es el mismo ejemplo que los coches eléctricos. Los fabricantes de coches de combustión se resisten a ofrecer coches eléctricos en sus catálogos porque saben que su modelo de negocio actual, el de coches que se estropean a los 15 años y de los que sacan jugosos beneficios por sus servicios técnicos oficiales, ese negocio está al borde del abismo. Los coches eléctricos tienen la décima parte de elementos mecánicos y sufren un deterioro mucho menor. Es un avance en toda regla. Pero la industria se resiste a aceptarlo. ¿Por qué? Está clarisímo. Siempre es mejor un negocio antiguo y malo pero rentable que uno nuevo y bueno, pero que va a suponer menos ingresos, y que obligará a una dolorosa reestructuración.

Lo mismo exactamente va a ocurrir cuando la VR llegue en toda su fuerza. Empezamos a escuchar en los medios de comunicación cómo los peces gordos se están posicionando. Saben que va a ser algo disruptor. Saben que la VR va a ser una bomba atómica para muchas industrias, y no quieren que cuando llegue, se queden con el culo al aire. Facebook fue la primera en mover ficha, adquiriendo Oculus. Sony le siguió, la primera en dejar de reírse cuando se dio cuenta de que la cosa del entretenimiento en VR podía ser tema muy serio. Microsoft no ha andado coja. Se ha metido en la VR por la puerta pequeña, la de la Realidad Aumentada, pero va a saco. HTC, la de los móviles, abandonó el negocio y ahora anda centrada única y exclusivamente en la VR. Y Google, siempre tan calladita, está haciendo sus cosas en espera de pegar su puñetazo en la mesa cuando corresponda. Luego está la inimitable Apple, siempre en silencio, siempre al acecho, sacando cosas tan extrañas como ARKit, una tecnología incompleta para que vayamos paladeando lo que se nos viene encima. Lo que ellos quieren que se nos venga encima, y cuando ellos quieran que se nos venga encima. No antes.

Porque, ¿qué es lo que va a venir? ¿Cuál va a ser el futuro tecnológico que nos espera?

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Samsung GearVR. Las próximas gafas serán autónomas, no necesitarán de móvil.

1. Un mundo sin pantallas. Sólo visores. Gafas.

En el futuro las pantallas desaparecerán. El motivo es lo que yo llamo la “paradoja de la pantalla infinita“. Si somos capaces de crear una tecnología de pantalla que permita definición “retina” aún colocándose en una gafa ligera a sólo unos centímetros de nuestros ojos, entonces hemos creado la pantalla infinita. Ya no hará falta tener varios monitores en nuestra mesa de trabajo. Podremos crear cuantas pantallas virtuales queramos, y situarlas de modo que floten en el espacio donde queramos. ¿Un televisor de 50″ en un salón comedor diminuto? No habrá problema. Nos colocaremos nuestro visor, y desde las gafas podremos visualizar el televisor del tamaño que queramos. ¿Y reemplazar el móvil? Ningún problema. Nuestro visor incluirá un sistema de AR y VR. Si estamos por la calle, nos colocamos las gafas, y podremos tener flotando en nuestra mano una pantalla virtual del tamaño que queramos.

Me preguntarás que cuánta definición necesitaremos en esas pantallas para poder lograr semejante sueño. La verdad es que mucha. Probablemente un 8K no bastará, y además habrá que pensar que tendremos dos ojos y por tanto dos micro-pantallas. Pero no lo dudes. Esa tecnología va a llegar. Está ya ahora mismo dando pasos agigantados. Había ya muchas empresas trabajando en micro-displays. Los usaban sólo para ciertas actividades profesionales. Pero en pocos años esas empresas valdrán billones. Todas ellas estarán en el punto de mira por que todo el futuro será un par de pantallas dentro de una gafa.

De pronto, el display de un único dispositivo permitirá eliminar de un plumazo a todos los demás. ¿Comprendes ya por qué digo que la VR da miedo a la muchas empresas, y todo el mundo se está tomando con mucha calma que llegue a triunfar?

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Microsoft Holoportation. ¿Podrías decir cuál de esas dos personas no está en la sala?

2. Un mundo sin móviles. Sólo visores. Gafas.

El teléfono móvil está muerto. Finito. Caput. ¡Ahora sí que entenderás el miedo y hasta el terror hacia la VR de muchas empresas!

Piénsalo. Llevamos ya un siglo comunicándonos de la misma monótona manera. Primero fueron los mensajes (el telégrafo), luego llegaron la voz (el teléfono) y los mensajitos (los SMS y los móviles), para acabar aterrizando con los chats, los mensajes en la nube (wasapp) y la videoconferencia. Pero nadie usa la videoconferencia. Es una mierda. Es sólo una minúscula ventanita mostrando un careto plano y casi inerte de quien nos habla, casi siempre mirando en cualquier dirección menos a tí.

Es hora de algo nuevo. Y esa hora ya ha llegado. Ya ha llegado hace dos años, cuando tuve ocasión de probar Oculus Social, y pensé, guau, esto, cuando esté a pleno funcionamiento, va a destrozar el móvil. Lo va a triturar.

El mundo que viene tendrá telepresencia. Ojo. No es teleconferencia, ni videoconferencia. Es como 100 veces más de comunicación. Es el final del camino en la comunicación entre personas.

Imagínatelo. Te pones unas gafas, tus interlocutores hacen lo mismo, y os encontráis todos en una simulación virtual donde experimentáis la verdadera y real sensación de estar unos junto a los otros. No sólo es que veas a los otros en 3D, que también. Es que verás sus gestos faciales y de sus manos, verás cómo sus ojos virtuales te miran a los tuyos, verás sus labios moverse siguiendo su voz real, que no procederá de unos altavoces estéreo de mierda, será sonido 3D posicional real, y notarás dónde está cada persona incluso sin verla. Por si fuera poco, el avatar virtual rayará casi en lo fotográfico, creando la sensación permanente de estar junto a esa otra persona como si estuvieras junto a ella en el mundo real.

¿Ciencia ficción? Esto ya tiene un año de existencia en algunas plataformas. Facebook está dando pasos lentos pero seguros en este sentido. Microsoft ya ha hecho sus primeros prototipos. La cosa está empezando pero cuando despierte del todo será la mayor disrupción de una tecnología que nadie haya visto nunca. De pronto, en pocos años, el mundo se olvidará de los móviles para siempre. Nada será comparable a ponerse un visor, incluso por la calle, unas sencillas y cómodas gafas que no sólo nos protegerán del sol como las actuales que solemos llevar, sino que serán unas increíbles pantallas que nos permitirán superponer a otras personas virtuales en el mundo real o bien si estamos en casa o en un lugar discreto poder cerrar todo nuestro campo visual y entrar en una telepresencia virtual completa.

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vSpatial. Minority Report fue una broma estúpida de Hollywood.

3. Un mundo virtual. Sin AR o VR o MR. Sólo visores. Gafas. Virtuales.

Nuestras actuales gafas de VR son pesadas e incómodas. Son una solución temporal. Son la última generación de gafas virtuales. Y no ha sido la peor. Convendría que buscaras en Google “La Espada de Damocles” si quieres ver un auténtico armatoste de gafas virtuales de los 60.

Pero no lo dudes. En cinco a diez años empezaremos a ver gafas tan ligeras como unas gafas de sol. Las habrá que llevarán un pequeño mini-PC en sus patillas pero lo común será llevar en el bolsillo una mini-consola. El equivalente a nuestros actuales móviles o tablets, pero que no tendrá pantalla. Todo lo que ahora nos obliga a hacer un móvil o tablet para poder manejarlo a través de su pantalla ya no resultará necesario en el futuro. La pantalla habrá desaparecido, dejando paso en su lugar a un visor, unas gafas, y a una reducida mini-consola. El móvil se habrá convertido en una pequeña cajita, del tamaño de una cartera, donde irá potencia gráfica más que suficiente para poder llenar nuestro visor-gafa de forma inalámbrica.

Llegarás al trabajo, y en tu mesa ya no habrá pantalla ni tampoco teclado, excepto para los nostálgicos que gusten de aporrear teclas y escuchar su sonido y su sensación táctil. Entonces sólo habrá una caja sin pantalla, un mini-Mac si lo quieres así al que conectaremos nuestro visor y éste nos ofrecerá cuantas pantallas y teclados virtuales queramos. Flotarán de forma fija o móvil en el espacio que nos rodee. Podremos cerrar el campo de visión por completo (y entonces estaríamos en VR), o podremos dejar el mundo real visible y superponer más o menos cosas virtuales en él (lo que se llama AR). La mezcla en un mismo dispositivo de ambas capacidades lo quieren algunos llamar Realidad Mixta, o MR, pero es Realidad Virtual pura y dura de toda la vida. La única diferencia es cuánto del mundo virtual y del mundo real queremos ver. Porque ambos sistemas requieren de lo mismo: una pantalla, unas cámaras o sensores de posicionamiento absoluto, y una consola potente para mover unos gráficos realistas que hagan que la diferencia entre tener una pantalla FullHD real sobre nuestro escritorio o tener un monitor virtual con la misma definición sea nula.

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Oculus Video. Veamos, a qué tipo de cine quiero ir hoy desde casa.

4. Adiós al cine. Sobrevivirá como tecnología nostálgica, igual que el teatro. Bienvenidos al verdadero cine en casa.

Llegas a casa y quieres ver una peli. Pero quieres verla a lo grande, como se hacía cuando ibas a la cola de un cine, a pillar entradas, y luego te sentabas en una butaca delante de una gigantesca pantalla que casi no abarcabas con la vista.

Ahora te pondrás tu visor personal en tu cómodo sofá de tu casa, y sin hacer colas, entrarás en un cine virtual. Tu butaca siempre será la mejor, la que tú quieras del cine. Ninguna pelea para pillar el mejor asiento. A tu alrededor, comiéndose sus palomitas virtuales, otras personas como tú (en peores asientos, aunque ellos dirán lo contrario, porque en realidad también habrán escogido su asiento). La pantalla, infinita. Como si se sale del techo. Esto es tecnología virtual, aquí no hay reglas físicas. El sonido, 3D posicional. Nada de esas mierdas de Dolby Surround o THX del pasado. La película, en 2D o 3D, como tú prefieras. Pero no un 3D sucedáneo como el que tenemos ahora en muchos cines. Auténtico 3D multifocal con infinitos planos de profundidad, que te darán la sensación de que la pantalla del cine literalmente ha desaparecido.

¿Seguimos? Ciencia ficción dirás otra vez. Y la cuestión es que yo ya llevo dos años viendo cortos de animación con estas características. ¿Por qué razón no he visto todavía un largometraje? Muy sencillo. Por que los que empujan tecnológicamente la industria del cine en Hollywood no quieren tirar por la borda las inmensas fortunas que han supuesto las instalaciones de cines 3D en los últimos años. Primero quieren hacernos pasar por un largo período de cine 3D de mierda, y sólo cuando hayan amortizado bien sus inversiones, entonces darán el visto bueno para meter dinero en la VR. Disney, Warner, Sony, todos ellos saben que cuando la VR llegue al cine, las salas de proyección se acabaron. Se acabó el IMAX. Se acabó el cine 3D. Se acabó la industria tal y como la conocemos hoy. La distribución pasará a manos las empresas de distribución por streaming. El cambio será brutal. Y la pérdida de ingresos para muchos también será brutal.

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Ready Player One. Wade Watts a punto de conseguir algo importante.

5. El mundo de Ready Player One, pero sin distopía.

Hay un libro que es profético al extremo con todo lo que acabo de decir. Es el libro de Ernest Cline, Ready Player One, próximo a convertirse en la última película de Steven Spielberg. En este libro Cline describe un mundo donde la gente usa un único dispositivo para todo, un visor y una consola. Existen otros periféricos para completar la experiencia, pero lo esencial en toda la novela es eso. Cline muestra un mundo donde nadie usa pantallas, ni móviles, ni teclados. Todo eso ha sido sustituido por un mundo virtual que raya con la realidad, que incluso es más real en algunos aspectos que la realidad misma. También pinta un mundo distópico para hacer más emocionante y dramática la historia, algo que estoy bastante seguro que no va a suceder. Pero si puedes leer esta novela imaginando que las cosas que cuenta sobre la VR van a suceder en un mundo bastante más utópico, estarás bastante cerca de hacerte una idea de cómo será el futuro.

Educación a distancia usando VR, telepresencia en chats privados, centros de negocios funcionando dentro del mundo virtual, monedas virtuales acabando con una valoración similar a la de las monedas reales, conectividad al mundo virtual desde cualquier parte con sistemas inalámbricos que funcionan tanto en modo AR como VR, profesiones que tendrán lugar únicamente dentro del mundo virtual… Esto va a llegar, estará aquí en no mucho tiempo. Habrá una fuertísima resistencia por parte de algunas industrias, las empresas presionarán para que esto se retrase lo máximo posible, pero poco podrán hacer contra el poder impresionante que representa la experiencia. Desde el momento que otra persona más se ponga un visor de VR de los que hay ahora y lo pruebe, y esa persona vislumbre la espectacularidad de esta tecnología, ya nada podrá detener el boca a boca.

Viene el futuro. Ya está aquí. Llegó hace un par de años.

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